Más que una tendencia, los porcelanatos de gran formato de 60×120 y 80×160 cm responden a una nueva forma de concebir los ambientes: más limpios, más luminosos y visualmente más impactantes. Este formato se ha consolidado como un recurso clave para crear espacios que transmiten sofisticación, continuidad y una sensación clara de amplitud.
Uno de los principales atributos del gran formato es su capacidad para ampliar visualmente los espacios. Al reducir la cantidad de juntas visibles por su característica de rectificado, modelos como Livorno, Valenciano o Riviera en formato 80×160 cm, logran una superficie más continua que permite que el ojo recorra el espacio sin interrupciones. Este efecto es especialmente valioso en proyectos residenciales y comerciales donde se busca maximizar la percepción del área, ya sea en salas, vestíbulos, cocinas o zonas de alto tránsito.
En el diseño arquitectónico actual, la coherencia visual es fundamental. Los porcelanatos de gran formato permiten extender un mismo material entre distintos espacios, generando transiciones fluidas entre interiores y exteriores, o entre áreas sociales y privadas mediante acabados que van desde los grip y glow hasta pulidos brillantes que ofrecen diferentes niveles de profundidades, adaptándose a cada ambiente. Esta continuidad no solo aporta orden y armonía, sino que también refuerza una estética contemporánea, elegante y bien definida.

El impacto visual del gran formato se potencia aún más cuando se combina con acabados pulidos brillantes, como los modelos como Michelino, Sardegna o Casablanca de 80×160 cm. Este tipo de superficie refleja la luz natural y artificial, aportando mayor luminosidad y profundidad a los espacios. En ambientes bien iluminados, el acabado pulido actúa como un aliado para realzar colores, vetas y texturas como el caso de los acabado tipo mármol, creando atmósferas sofisticadas que elevan el carácter del proyecto.
Los porcelanatos de gran formato con acabado pulido brillante son especialmente valorados en espacios como salas, comedores, lobbies, hoteles y oficinas corporativas, donde la imagen y la experiencia visual juegan un papel determinante. Su apariencia refinada comunica modernidad y lujo, al mismo tiempo que ofrece un desempeño técnico adecuado para el uso cotidiano, gracias a su resistencia, durabilidad y facilidad de mantenimiento.

Además de su estética, el gran formato aporta versatilidad en el diseño. Puede ser utilizado en pisos y muros, permitiendo composiciones integrales que refuerzan el concepto arquitectónico. Ya sea como protagonista de un espacio o como fondo neutro que realza el mobiliario y la iluminación, este tipo de porcelanato se adapta a distintos estilos, desde los más minimalistas hasta los más expresivos.
El gran formato representa una solución integral por su capacidad para generar amplitud, su fuerte impacto visual y el valor añadido de los acabados pulidos brillantes los convierten en una elección estratégica para proyectos que buscan destacar por su estética, funcionalidad y visión contemporánea.