En 2026, los porcelanatos consolidan su papel como elementos clave en el diseño arquitectónico contemporáneo. Más allá de su resistencia y funcionalidad, hoy se valoran como superficies que construyen identidad, generan continuidad espacial y aportan una narrativa estética coherente con las tendencias internacionales.

EL GRAN RECURSO DEL MULTIFORMATO
Una de las principales corrientes es el uso del gran formato, que permiten reducir juntas y crear superficies visualmente limpias. Modelos como Livorno, porcelanato pulido tipo mármol de 80×160 cm, ofrecen soluciones que favorecen la amplitud visual y la integración entre pisos y muros, manteniendo altos estándares técnicos para proyectos residenciales, comerciales y corporativos.
Paralelamente, el uso de multiformatos, mismo diseño desarrollado para su uso en diferentes aplicaciones o medidas, cobra fuerza como recurso de diseño. La combinación de piezas de distintas proporciones dentro de una misma colección permite generar ritmo, jerarquía visual y dinamismo sin romper la armonía del espacio. Estrategia especialmente efectiva en muros de acento, áreas de transición o proyectos donde se busca un lenguaje arquitectónico más expresivo.

TENDENCIAS 2026
En cuanto a color y materialidad, las tendencias para 2026 se orientan hacia paletas naturales y tonos atemporales. Beige cálido, grises minerales, arenas suaves y negros profundos dominan los espacios, evocando una conexión con la naturaleza. Colecciones como las de porcelanatos tipo piedra como Arezzo, Emilia, Indigo o Egeo reflejan esta búsqueda de equilibrio mediante superficies inspiradas en piedra natural y acabados sobrios que aportan serenidad visual.
La textura se vuelve un factor determinante en la experiencia espacial. Acabados mate, rigato o grip no solo enriquecen la percepción visual, sino que también responden a necesidades funcionales, especialmente en zonas de alto tránsito o exteriores. Modelos como Alpes o Kiel integran estas cualidades, aportando carácter y seguridad sin sacrificar estética.