Mármol
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Qué mirar en un porcelanato tipo mármol
El porcelanato tipo mármol es la vía para tener el efecto del mármol sin sus servidumbres. El mármol natural es poroso: se mancha con el vino, el limón y el aceite, pierde brillo con cualquier limpiador ácido y exige sellado periódico para mantenerse. El porcelánico reproduce el veteado con absorción prácticamente nula, resistencia química y sin ningún tratamiento posterior, lo que lo convierte en la única opción sensata para una cocina o un baño de uso diario.
El gran formato es donde este diseño se despliega de verdad. Una pieza grande permite que el veteado se lea completo, sin cortes que delaten el patrón, y con juntas mínimas gracias al rectificado; en formatos pequeños, en cambio, la repetición se hace evidente enseguida. Es la razón por la que el tipo mármol rinde tan bien en muros de baño, islas y frentes de cocina, y en pavimentos de recibidores y zonas de representación. A la hora de elegir, mira la dirección del veteado y comprueba que la colección ofrezca varias caras: un mármol con una sola cara se delata en cuanto se colocan dos piezas seguidas.
En acabados, el pulido de alto brillo es el que más se acerca a la lectura clásica del mármol, y aquí tenemos una ventaja concreta: somos la única empresa mexicana que fabrica y pule su propio porcelanato, con un tercer módulo de pulido que da más profundidad de brillo y, sobre todo, un plano sin ondas. Esa planeidad es exactamente lo que se nota en un paño grande cuando la luz incide en rasante. El satinado ofrece una alternativa más contemporánea y de mantenimiento más sencillo, y el mate funciona bien en pavimentos de mucho tránsito.