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Daniel Díaz Vidaurri: Diseño con identidad y arquitectura habitable

En nuestra constante búsqueda por explorar el lado más humano, apasionado y sensible de la arquitectura, presentamos un nuevo episodio de Diálogos del Espacio Cesantoni. En esta entrega nos adentramos en el pensamiento y la trayectoria de más de 30 años del arquitecto Daniel Díaz Vidaurri, fundador de la firma SPAZI Función Arquitectónica.

Para Díaz Vidaurri, la arquitectura mexicana no se rige por etiquetas estéticas ni modas efímeras, sino por la gran responsabilidad de leer, escuchar y traducir la esencia más profunda de las personas para plasmarla en espacios habitables que transmitan emociones. Desde la introspección infantil en la obra de Luis Barragán y su labor en la acupuntura urbana en México para transformar comunidades, hasta la concepción de proyectos corporativos con un sello atemporal, el arquitecto comparte cómo la iluminación, los materiales y la escala humana son la clave para crear entornos con verdadera alma y propósito.

Descubre la visión de un profesional apasionado por dar forma tangible a los anhelos humanos.

 

CESANTONI: Para comenzar, cuéntanos ¿de dónde viene tu vocación y qué representa para ti la arquitectura el día de hoy?

Daniel Díaz Vidaurri: La vocación viene desde antes de que descubramos realmente lo que queremos estudiar, podemos tener ahí como ciertos destellos de nuestra vocación, de nuestros gustos y que al final se van transformando, bueno, pues en lo que hacemos día con día.

A mí me llamó mucho la atención, por azares del destino, el haber visitado algunos lugares que me marcaron mucho y sobre todo el gusto por lo que te transmite la arquitectura en sí. Por ejemplo, un retiro espiritual que tuve hace muchos años lo hice en el templo de las Capuchinas de Luis Barragán; ni siquiera sabía quién era el arquitecto, pero lo que en ese momento me representó cuando yo era un niño, de alguna forma marcó lo que después descubrí más adelante, que era el generar un espacio, el transmitir una sensación a través de la iluminación, a través de los colores, a través de las texturas. Entonces, yo creo que para mí el ser un arquitecto que pueda representar emociones es algo muy importante.

CESANTONI: ¿Cómo definirías tu estilo arquitectónico más allá de lo técnico?

DDV: Yo creo que el estilo arquitectónico no podría definirlo bajo ninguna etiqueta. Nosotros como arquitectos tenemos una gran responsabilidad y lo que hacemos es que transmitimos la identidad de nuestro cliente o la identidad del espacio que estamos diseñando. Los arquitectos tenemos una sensibilidad desarrollada en el sentido de que podemos entender y leer al cliente de una manera más allá de lo que ves. De primera instancia, cuando diseñas para una persona, o para un corporativo, para un cliente, tienes que entender cuál es su identidad y cuál es su esencia. Nosotros tenemos que traducir eso que vemos en el cliente y transmitírselo en un espacio habitable. Algunos colegas he escuchado que dicen que nos volvemos los psicólogos de los clientes, porque al final convives mucho con ellos, estás inmerso en su día a día y lo que haces es —de alguna forma— tal vez transmitir esas situaciones. Los arquitectos debemos de tener esa sensibilidad para poder escuchar y para poder transmitir lo que el cliente necesita.

CESANTONI: ¿Qué tan crucial es ponerse en el lugar de quien habitará u ocupará los espacios que diseñas?

DDV: Tienes que ponerte en los zapatos de la persona que va a vender artesanías en un mercado, a la persona que va a transitar por una calle y va en silla de ruedas, la persona que va a tener un momento de oración en un espacio que tiene que ver con este tipo de actividad. De alguna manera también nos volvemos chefs, nos volvemos personas espirituales, nos volvemos estudiantes, nos volvemos ejecutivos y nos tratamos de poner en sus zapatos considerando la actividad que van a realizar. Al final, la arquitectura emotiva es una actividad que tiene que ver con las relaciones humanas.

CESANTONI: ¿Cómo cuidas el detalle cuando un proyecto crece en metros cuadrados?

DDV: Me considero un arquitecto que puede tener desde el gusto por el detalle de un mueble hasta, por ejemplo, diseñar un master plan de una universidad o trazar una calle. El detalle se vuelve la persona, el uso, el entender que lo va a usar la escala humana y que unos ojos van a verlo y van a sentirlo, y van a tener esta percepción, pues al final se vuelve algo que tiene que ver con el ser humano, que somos los que vamos a ocupar ese espacio.

CESANTONI: Sabemos del compromiso social de SPAZI Función Arquitectónica, ¿cómo se ve reflejado en tus proyectos?

DDV: SPAZI Función Arquitectónica nace en el 2007, estamos por cumplir 20 años. Antes de esto, siempre me había llamado mucho la atención los proyectos que tienen que ver con hacer arquitectura que genere impacto social. Proyectos de impacto social dentro de lo público o en lo privado. Durante la etapa de estudiante estuve muy cercano a teorías de acupuntura urbana. Es una teoría que tiene que ver con el tocar fibras sensibles de un tejido urbano como si fuera un tejido humano y generar bienestar. Tuvimos la oportunidad de participar activamente en un programa de mejoramiento urbano aportando proyectos para municipios como Comitán de Domínguez, San Cristóbal de las Casas y Tapachula, en donde pudimos participar en proyectos en donde, a través de un parque pudimos generar bienestar; a través de transformar un antiguo rastro que generaba contaminación, pues ahora es un polo cultural; a través de generar una ciclovía, pues ahora las personas pueden transitar de manera segura hacia su escuela. Ese es la otra cara o el otro lenguaje que tenemos dentro de nuestro quehacer arquitectónico.

CESANTONI: ¿Qué tanto de ti hay en cada uno de tus proyectos, cómo es tu proceso creativo?

DDV: Soy muy apasionado de mis proyectos, la verdad es que sí me encariño muchísimo con ellos, definitivamente los veo como hijos, como estos entes que de alguna manera nacen de una idea y que se materializan. Para mí el materializar una idea es lo maravilloso de nuestro quehacer, que podemos ver tangible nuestras ideas, nuestros proyectos. Yo todavía soy de la escuela análoga y me gusta mucho trabajar de manera muy sencilla, con lápiz y papel. Tiene que ver con trazos, tiene que ver con conceptos, tiene que ver con escribir un poquito lo que transmite o lo que quiere transmitir el espacio. El proceso creativo del despacho tiene que ver con una abstracción y con una lluvia de ideas. Así es como empiezan los proyectos, tratando de generar un concepto. Para nosotros o para mí, el concepto siempre va a ser la base de todo proyecto, el cimiento de cualquier idea. Si un proyecto no tiene concepto, es como cuando el profesor de maquetas te ponía la maqueta hacia abajo y se caía todo. Es lo que hace que el proyecto se amalgame y que pueda tener una consecuencia hacia todos los demás procesos que podemos entender en la arquitectura.

CESANTONI: ¿Qué propuesta desarrollaron para la firma Garrido Licona y cómo lograron reflejar su identidad corporativa?

DDV: Garrido Licona es una firma que hace algunos años me dio la oportunidad de poder trabajar para ellos en el sentido de generarles un sello arquitectónico. Esto es muy importante: hablamos de la identidad que le podemos transmitir a una firma de asesores de negocios y que al apostar en un diseño o en un diseñador que les proporcione lo que ellos representan a través de materiales, iluminación, textura, mobiliario. Si quieres de alguna forma entender algún sello de la oficina, podría ser el uso de la iluminación, el uso de las texturas por tratar de integrar materiales que de alguna forma generen un entorno equilibrado. Y bueno, buscando siempre tratar de entender un poquito el lenguaje del cliente. Garrido Licona es una firma que tiene también espacios colaborativos. Podemos ver que las áreas son abiertas, que les gusta el trabajo en equipo, que también les gusta tener algunos elementos en donde podamos tener cierta privacidad.

CESANTONI: ¿Cómo percibes la evolución en el uso de materiales dentro de la arquitectura actual?

DDV: El uso de los materiales ha venido evolucionando de lo natural a lo natural industrializado. Yo creo que es como un tema circular, porque de nuevo estoy viendo que existe la tendencia a devolver algunas cosas que tengan que ver también con lo natural, pero más de manera sustentable. Hoy en día tenemos propuestas de materiales que emulan la naturaleza sin necesidad de generar una huella de consumo natural, o de impacto ambiental. Si no ponemos nuestro granito de arena yo creo que de repente pasan cosas que a las próximas generaciones les pueden afectar.

CESANTONI: ¿Por qué elegir a Cesantoni para tu paleta de acabados?

DDV: Para mí el haber evolucionado y estar en este punto de mi carrera como arquitecto, trabajando de la mano de Cesantoni como proveedor de estos materiales arquitectónicos, de estos productos de diseño, ha sido el poder embellecer mis proyectos. Al final ese es el punto en donde puedo dar ese toque de atemporalidad, identidad, la sensación que quieres transmitirle al cliente a través de la paleta de materiales y colores que manejan ustedes. Para mí, Cesantoni ha sido la clave para poder transmitir la mejor idea al cliente o la mejor identidad: a través de sus productos.

CESANTONI: Daniel, como arquitecto, ¿cómo te gustaría trascender?

DDV: Yo creo que el trascender también tiene que ver con los anhelos. El poder trascender para mí es que la oficina de alguna manera pudiera tener una permanencia a través de las generaciones que vienen atrás. Yo sí puedo decir que estos proyectos tienen mucha alma, mucho corazón, y que al final la gente lo entiende y se los apropia.

Puedes ver el video completo aquí.

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